Pomadas caducadas: qué riesgo real tienen y qué hacer con ellas
Una pomada caducada rara vez es tóxica, pero sí ha perdido parte de su eficacia, y si su base grasa se ha enranciado o su conservante se ha agotado puede irritar o estar contaminada. La respuesta corta: no la uses, y menos en ojos, heridas, infecciones o niños; llévala al Punto SIGRE de tu farmacia. Sin receta
La fecha de la caja («CAD» o «EXP») vale hasta el último día del mes indicado, y solo si el envase sigue cerrado y bien conservado.
Una vez abierto, manda el periodo de validez tras la apertura, que casi nunca coincide con la caducidad.
Riesgo principal: que haya perdido eficacia, no que sea tóxica. Pero una base grasa enranciada o un conservante agotado sí pueden irritar o infectar.
Nunca se usan caducadas en ojos, heridas abiertas, bebés ni infecciones.
Destino: el Punto SIGRE de la farmacia, con caja y prospecto.
Caducidad y periodo tras la apertura no son lo mismo
En el cartonaje y en el pliegue del tubo aparece una fecha precedida de CAD, EXP o «Caducidad». Es la fecha hasta la que el laboratorio garantiza que el medicamento mantiene su composición, su potencia y su esterilidad, y se refiere al último día del mes que figura: un producto con «08/2027» es válido hasta el 31 de agosto de 2027. Esa garantía tiene dos condiciones: envase cerrado y conservación en las condiciones que indica el prospecto.
En cuanto rompes el precinto, empieza a contar otro reloj. Muchos tópicos incorporan un periodo de validez tras la primera apertura, que el prospecto recoge en el apartado de conservación y que suele ser mucho más corto que la caducidad impresa. Las pomadas oftálmicas son el ejemplo extremo: se desechan a las pocas semanas de abrirlas aunque la caja diga que caducan dentro de dos años. Lo desarrollamos en la guía de cuánto dura una pomada abierta.
Conclusión práctica: la pregunta correcta no es «¿está caducada?», sino «¿está caducada y cuánto lleva abierta?». Un tubo sin abrir y bien guardado que caducó el mes pasado no es lo mismo que un tarro abierto hace dos años en el que has metido el dedo cincuenta veces.
Qué pierde eficacia y qué puede irritar
Con el tiempo ocurren dos procesos distintos, y conviene no mezclarlos.
Pérdida de potencia. El principio activo se degrada poco a poco. Una pomada antibiótica o antifúngica caducada puede conservar solo una parte de su actividad, y ahí el problema no es la toxicidad: es que el tratamiento se queda corto. En una infección eso significa que la lesión no cura, que se prolonga y que se seleccionan bacterias u hongos menos sensibles. Por eso con pomadas antibióticas como Bactroban o Fucidine la regla es tajante: caducada, fuera.
Deterioro del excipiente. Es el que puede hacer daño. Las grasas de la base se oxidan y se enrancian, generando peróxidos y aldehídos que irritan la piel. La emulsión de una crema se rompe y el activo deja de estar repartido de manera uniforme, así que unas zonas reciben mucho y otras casi nada. Y los conservantes también se agotan: cuando dejan de proteger, un envase abierto y contaminado puede albergar bacterias u hongos. Ese es el escenario en el que una pomada vieja provoca una reacción irritativa o alérgica que antes no daba.
Señales de que una pomada se ha estropeado
Ninguna señal sustituye a la fecha, pero todas obligan a tirarla aunque la fecha aún no haya llegado:
- Olor distinto, sobre todo a rancio o a aceite viejo.
- Cambio de color: amarilleo, manchas, oscurecimiento en la boquilla.
- Separación: líquido transparente o aceitoso que sale antes que el producto.
- Textura granulosa, arenosa o endurecida, o una crema que se ha vuelto quebradiza.
- Envase deteriorado: tubo agrietado, tapón que no cierra, aluminio perforado.
- Cualquier resto visible de pelo, sangre seca o suciedad en la boquilla.
- Escozor nuevo al aplicar un producto que antes tolerabas bien.
Casos en los que no se juega
Hay situaciones en las que ni siquiera se plantea la duda, porque el margen de error es cero:
- Ojos. Las pomadas oftálmicas son estériles y esa esterilidad no aguanta ni el tiempo ni el uso. Una pomada ocular caducada o abierta hace meses puede provocar una queratitis.
- Heridas abiertas, quemaduras y úlceras. La piel rota no filtra nada. Repasa qué se puede aplicar en la guía de pomada en heridas abiertas.
- Bebés y niños pequeños. Más superficie corporal en relación con su peso y una barrera más permeable: mira la guía de pomadas en niños.
- Cualquier infección. Un antibiótico o un antifúngico a media potencia es peor que no tratar.
- Personas con inmunidad baja, diabetes o insuficiencia venosa. Una irritación banal en ellas no lo es.
Qué hacer con las pomadas caducadas: el Punto SIGRE
Ni a la basura ni al desagüe ni al váter. Los restos de medicamento acaban en el agua y en el suelo, y los envases contienen materiales que deben separarse. En España el circuito correcto es el Punto SIGRE: el contenedor blanco y verde que hay en casi todas las farmacias.
Cómo hacerlo bien: lleva el tubo o el tarro con su caja y su prospecto, aunque esté vacío o a medias, y deposítalo en el contenedor. Se admiten medicamentos caducados, los que ya no vas a usar y los envases vacíos. No se admiten termómetros, agujas, gasas, radiografías, pilas ni productos químicos: esos tienen otros circuitos.
Aprovecha para hacer limpieza general una vez al año. La guía del botiquín básico explica qué merece la pena reponer y qué no hace falta tener en casa; y la de cómo conservar las pomadas, cómo evitar que se te estropeen antes de tiempo.
Errores frecuentes
- Fiarse solo del aspecto. Una pomada puede haber perdido la mitad de su potencia sin cambiar de color ni de olor.
- Guardar tubos sin caja. El lote y a veces la fecha están impresos en el cartonaje; sin él, no sabes qué tienes.
- Usar «lo que quedó» de una receta antigua en un episodio nuevo. Ni la lesión ni el producto están igual.
- Rellenar o trasvasar el producto a otro bote. Pierdes la información y contaminas.
- Tirarla al váter «porque es poca cantidad».
- Confundir el símbolo del tarro abierto (12M, 6M) con la caducidad: son cosas distintas, y ese símbolo es propio de los cosméticos.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si me pongo una pomada caducada?
Lo más probable es que no ocurra nada llamativo, pero tampoco que funcione bien: el principio activo se degrada y el tratamiento se queda corto. El riesgo añadido está en la base, que al enranciarse o perder conservante puede irritar la piel o estar contaminada.
¿Cuánto tiempo después de la fecha de caducidad sigue sirviendo una pomada?
No hay un margen seguro que se pueda dar por bueno. La fecha cubre hasta el último día del mes indicado y solo con el envase cerrado y bien conservado; a partir de ahí el laboratorio ya no garantiza ni la potencia ni la esterilidad, así que no se usa.
¿Dónde se tiran las pomadas caducadas en España?
En el Punto SIGRE de cualquier farmacia, el contenedor blanco y verde. Se lleva el tubo o el tarro con su caja y su prospecto, esté vacío o a medias. Ni a la basura ni al desagüe, y sin mezclar con agujas, termómetros o gasas, que tienen otro circuito.
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Última revisión: agosto de 2026. Fuente principal: prospecto y ficha técnica en CIMA (AEMPS).